entrenamiento otoño

3 razones para empezar a entrenar en otoño

Hay muchas cosas que nos obstaculizan a la hora de practicar la actividad física en nuestra vida de forma regular.

Sobre todo, por el simple hecho de pasar del sedentarismo al que nos hemos acostumbrado a un estilo de vida activo. Los cambios no llegan de la noche a la mañana.

Aunque todas las épocas del año están repletas de excusas, hay una que no tanto. Y es que, pese a la creencia popular, el otoño es el momento perfecto para empezar a entrenar si es la rutina saludable que aún se te escapa. Te vamos a dar 3 razones para convencerte de levantarte del sofá y empezar a moverte hoy mismo.

El entretiempo es el clima ideal

Entrenar cuando el frío o el calor arrecian no es nada apetecible. Y, por supuesto, es un obstáculo gigante cuando estás intentando ser más activo. Entonces es importante facilitar el proceso de todas las formas posibles. En cuanto al clima podemos decir que la mejor época es la del entretiempo: ni tanto frío ni tanto calor.

Esta circunstancia ayuda a que la temperatura corporal no se dispare – evitando golpes de calor – y, además, sigue siendo fácil entrar en calor – porque entrenar con los músculos aún fríos incrementa el riesgo de lesión –.

entrenamiento personal

Te quitas la presión externa de “lucir palmito”

Cuando llega otro verano y no se han dado los cambios que te hubiera gustado ver en tu composición corporal, llegan los remordimientos y la sensación de culpa. La presión externa es uno de los grandes motivos por los que intentamos introducir todos estos cambios pero no es el mejor.

En otoño acabamos de despedir el verano por lo que queda mucho tiempo por delante para conseguir los objetivos marcados. Nos quitamos la presión de lucir el cuerpo ideal en la playa y en la piscina, lo que ayuda a mantener la motivación alta.

Menos planes sociales = menos distracciones

En los meses de verano pasamos mucho tiempo fuera de casa y eso conlleva un abandono de la rutina habitual. Hay planes con amigos y familia casi continuamente y llevar un plan de entrenamiento resulta muy complicado – si es algo a lo que aún no estás acostumbrado –.

Pero cuando termina y empieza a asentarse la rutina a finales de septiembre y principios de octubre, se da el proceso de hibernación. Ya no sales todos los días a tomar algo en una terracita y pasas mucho más tiempo en casa. Esto facilita enormemente el programarse unas sesiones de entrenamiento personal e ir adaptándose al cambio.

Aprovecha el otoño para empezar el cambio

El momento es ahora y, si aún no estás del todo convencido, con nuestro equipo de entrenadores personales la transición será mucho más fácil. Establece unas metas y ponte en nuestras manos para conseguirlos. Consulta la sección entrenamiento personal para más info.

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