actividad oficina

Mantente activo en la oficina

Sólo porque tu trabajo te obligue a estar postrado en una silla 8 horas al día no significa que tengas que hacerlo de forma ininterrumpida.

Hay muchas maneras de incluir la actividad física en tu jornada laboral y hoy os vamos a contar cómo.

Levántate cada hora

Aunque sea para ir al servicio, para coger agua de la máquina o un café de la cafetería… ¡muévete! Estar mucho tiempo sentado en la silla puede producir lesiones de lumbares y cervicales a largo plazo. Puedes evitarlo dando un pequeño paseo cada hora y permitir que circule la sangre por las piernas.

Aprovecha el camino de ida y vuelta

Si vas en coche o en transporte público puedes aprovechar para andar. No te esmeres tanto en aparcar en la puerta de los sitios. Si tienes que dejar el coche a 5 minutos del lugar de trabajo, ese paseo activará el organismo y ayudará a rendir mejor. Si vas en metro o en autobús, bájate una parada antes de lo habitual y acumularás más pasos en el día.

Incluso si no te pilla demasiado lejos y tienes una bicicleta puedes dar un punto más a la actividad física. La bicicleta contribuye a mejorar la resistencia cardiovascular y la musculatura de la pierna (otras de las grandes perjudicadas en trabajos de oficina).

Haz estiramientos antes y después

El estiramiento consiste en la elongación de los músculos y contribuye en gran medida a prevenir lesiones, a incrementar la fuerza y a tonificar. Si el trabajo te obliga a pasar buena parte del día sentado, tus músculos del tren inferior recibirán menos flujo sanguíneo y la falta de actividad puede llevar a una atrofia en el peor de los casos.

Unos estiramientos antes y después de tu jornada laboral te ayudará a prevenir este tipo de consecuencias.

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