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¿Por qué comemos más cuando hace frío?

Seguramente ya te hayas percatado de que estás comiendo más en las últimas semanas.

Y es que la transición hacia temperaturas más frías tiene su impacto sobre nuestros biorritmos. Pero existen más motivos por los que se produce este fenómeno de hibernación.

Os vamos a contar por qué comemos más cuando hace frío y qué podemos hacer para evitar que esto tire por tierra nuestros progresos hasta ahora.

Aumentamos la producción de melatonina

La melatonina es una hormona que se encarga de controlar diversos procesos fisiológicos y celulares. Entre sus tareas está la de regular el sueño y la temperatura corporal. El nivel de producción de melatonina varía según la estación del año en que nos encontremos.

En otoño e invierno hay menos horas de luz solar por lo que nuestro cuerpo produce más melatonina. Uno de los efectos de este hecho es que desciende nuestra temperatura corporal. Nuestro cuerpo busca devolver la estabilidad pidiendo más cantidad de alimentos altamente calóricos.

Comemos por aburrimiento

Este es sin duda una de las grandes lacras del primer mundo: comer por puro aburrimiento. En otoño y en invierno la actividad social o en el mundo exterior brillan por su ausencia por lo que nos vemos obligados a pasar horas muertas en casa. A aquella fórmula de “sofá, manta y peli” se le unen chocolates calientes y bollos y toda clase de ultraprocesados que sirven como compañía.

Los temidos “atracones emocionales”

Otro de los grandes problemas relacionados con el cambio de estación es el trastorno afectivo estacional. Como hemos visto con la melatonina, nuestro cuerpo sufre modificaciones en la producción de hormonas y esto puede conllevar desajustes emocionales: cambios de humor, inestabilidad afectiva, irritabilidad, etc.

Además, una menor exposición al sol reduce los niveles de dopamina (hormona de la recompensa) por lo que nos sentimos más tristes y aletargados. ¿Cómo solucionamos esto por la vía rápida? Con comida basura.

comemos mas en invierno

Cómo evitar el efecto del frío

Como hemos visto, hay cosas que no podemos controlar porque la temperatura y la menor exposición a la luz natural es inevitable, pero sí podemos cambiar la adaptación de nuestro organismo a estas circunstancias.

El deporte es una fuente inagotable de beneficios como ya vimos en otro artículo. Produce la dopamina y esta hormona lo que provoca es una sensación de bienestar increíble que ayudará a combatir el trastorno afectivo estacional. Además, nos mantendrá ocupados, lo que evitará el comer por aburrimiento.

En cuanto a la alimentación, tener programados los horarios de comida y el menú puede ser de gran ayuda para evitar picar a destiempo. Y, por supuesto, no tener comidas ultraprocesadas disponibles en casa o en el trabajo es clave. Ojos que no ven…

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